viernes, 10 de abril de 2015

... Réquiem por un viernes de abril



Hoy, los usuarios del metro de Madrid viajan con maletas, en su equipaje llevan un rictus de liberación, una expresión relajada, una mirada alegre... Tiempo libre, de aquí para allá, quedando con amigos, con la familia. !A la noche nos vemos!  Se repiten en las llamadas de los teléfonos móviles. El metro avanza en la oscuridad del subsuelo ajeno a todo, como cualquier otro día. En los pasillos los músicos del metro alegran con sus melodías los trayectos y transbordos.  Al paso de los transeúntes, las notas resuenan por los túneles y el eco desparrama los sonidos hasta donde es capaz de llegar, chocar y devolver, como si la megafonía del metro la hubiesen conectado al altavoz del violinista, que se afana acariciando las cuerdas, mientras sigue el compás simulando una danza, una danza estática que él recrea entre una conocida pieza de Mozart, una composición que, remueve emociones y hace despegar los pies del suelo. El metro se vacía cuando alcanza las estaciones del aeropuerto, Atocha, Avenida de América, Nuevos Ministerios, Estación Sur  o Chamartín.

En la superficie las autopistas van colapsadas, las calles también. El sol empieza a templar, el cielo de Madrid intensifica su color azul entre las ramas florecidas de los árboles, los trinos de los pájaros se dejan oír cuando el semáforo detiene la circulación rodada. El parque móvil del taxi no da abasto cargando viajeros y equipajes. En los autobuses urbanos viajan más maletas, las mismas alegrías, las mismas conversaciones telefónicas. Las señoras comentan qué comprarán para hacer las comidas y los postres de los días de vigilia, las golosinas para los niños o cuántos se sentarán a la mesa, lo que regalan y lo que les regalarán.  A los sitios que acudirán; a las procesiones, a la playa, a la sierra, al campo, a la nieve, a su pueblo de origen, al país de al lado o al país más lejano.

En el bulevar el aire huele a romero y palma, el puesto de flores exhibe ramilletes de romero florido y palmas grandes y pequeñas, historiadas y sencillas para el domingo de Ramos que es domingo de estrenar "el que no estrena el domingo de Ramos, no tiene pies ni manos..."

Al anochecer se apagan los escaparates, caen persianas y cierres. La muralla metálica se extiende a lo largo de las aceras de las calles comerciales. Madrid cerrado por vacaciones, Madrid vacío, Madrid silenciosa ciudad fantasma.
Era en aquellos tiempos remotos en que las personas dormían, vivían, iban iban y venían. ¿Eran otros tiempos o fue anteayer...?
Réquiem y lágrimas por aquellos viernes de abril.