viernes, 29 de mayo de 2015

... Hablar por hablar



Expulsados del entorno por esas distancias de las que hablaban. No solo por alejamientos espirituales, había otras distancias. Desde aquí se percibían como un desafecto, como una indiferencia, como un desinterés, como una falta de confianza. Le aburría todo lo que no fuera hablar de uno mismo. Tampoco podían hablar de manera confidencial de las cosas de su vida, no existía ese derecho...
Conversaciones sin alma, mecánicas, solo ruido ¿qué sentido tienen?