lunes, 8 de junio de 2015

... Atisbando la vida


"Y fue entonces cuando se le ocurrió plantearse cuál había sido el balance de ese aspecto suyo (con pelo) que desaparecía, cuáles habían sido realmente las vivencias  y las satisfacciones que había tenido aquel aspecto, y, se quedó paralizado al darse cuenta de que había disfrutado bastante poco; al pensar en aquello sintió que se ruborizaba; sí, le daba vergüenza: porque vivir en este mundo tanto tiempo y que a uno le pasen tan pocas cosas es vergonzoso."
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Fragmento: Milan Kundera.  El libro de los amores ridículos.