sábado, 21 de noviembre de 2015

... La ley del embudo



La ley del embudo  (infoLibre)

“Lo malo de la desigualdad no es que unos tengan más que otros, sino que con lo que le sobra a algunos nos podría sobrar a todos”

Lo que resulta más difícil de entender es que haya aún quien siga esperando a los bárbaros, como en el famoso poema de Kavafis,cuya Poesía completa acaba de publicar de nuevo la editorial Pre-Textos. En ese maravilloso diálogo en verso, una voz pregunta incesantemente qué hace el pueblo reunido en el centro de la ciudad, por qué sus senadores no legislan, sus líderes esperan a la intemperie cargados de joyas y sus oradores no entonan sus discursos. La respuesta es siempre la misma: porque llegan los bárbaros y a ellos no les gustan ni les hacen falta esas cosas. El final es una definición terrible del servilismo, un retrato de aquellos que sólo confían en quienes los doblegan porque así sienten que están en buenas manos, de parte del más fuerte. “– ¿Por qué, de pronto, esta inquietud y confusión? / ¿Por qué se vacían las calles y las plazas / y vuelven todos a sus casas tan pensativos? / Porque cae la noche y los bárbaros no han venido. / Y algunos que estuvieron en la frontera afirman / que ya no existen los bárbaros. / Y ahora qué será de nosotros sin bárbaros, / que eran nuestro remedio”. Los buenos poemas no existen para que los leamos, sino para abrirnos los ojos. Y éste lleva una advertencia: la docilidad no es una virtud, es una forma de suicidio. Igual por eso han intentado hundir a la vez la economía y la cultura: una, para quedarse con todo; otra, para que no entendamos nada. A ver quién le regala a quién España esta Navidad.

Actualizada 19/10/2015 a las 19:01