miércoles, 29 de junio de 2016

... West Side Story


<<... Le decía que irían juntos a casa de Tony para decírselo a su madre y que ésta necesitaría el consuelo de otra mujer, especialmente de una que había amado a su hijo.
Si diez calles y diez mil, veinte mil o, incluso, treinta mil personas conocieron la tragedia, los otros millones de personas y las decenas de millares de calles de Nueva York nada supieron. Algunos periódicos, pero en modo alguno la mayoría, publicaron la noticia de las dos muertes ocurridas en la calzada elevada, pero los detalles que daba eran escasos e incompletos.
La gran mayoría de las gentes de la gran urbe dormía o se divertía. Era la noche del sábado, la única noche de la semana en que un hombre no tiene que pensar en levantarse temprano a la mañana siguiente. Había gentes que amaban, otras comían, y no faltaban las que pecaban. Había gentes que morían en paz, con rabia o desesperación.
Y había gentes que alzaban los ojos al cielo, unos ojos doloridos por el llanto de la soledad y llamaban en silencio a las estrellas o la luna. Eran gentes que esperaban que, en algún lugar, en alguna parte, alguien les escucharía; gentes que confiaban en que sus sueños se tornarían realidad, en que muy pronto hallarían a quien poder amar, en quien poder confiar y con quien ser felices.
Algunos de estos deseos se hacían realidad, pero eso era algo que no importaba a la ciudad, porque ella había sido construida para continuar y subsistir, para seguir viviendo después que todos sus habitantes hubiesen muerto.
Así es como sucedieron las cosas. Y, si el mundo y los humanos no cambian, así es como siempre sucederán...>>
------------------
Irving Shulman

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Puedes dejar un comentario