lunes, 5 de septiembre de 2016

... Reloj de arena

Amar la poesía es amar la vida

“Me sucede, hace ya algún tiempo, una cosa pavorosa, y es que el corazón parece habérseme convertido en un reloj de arena; y me paso los días y las noches dándole vueltas. Jamás sentí de tal modo el correr del tiempo. Sabía, si- ¿quién no lo sabe?-, lo sabía; pero no lo sentía como lo siento ahora. Ya no es que se me agranda mi pasado; es que se me achica el porvenir, que disminuyen mis esperanzas”. 

¡Soledad de soledades,
soledad!
me he perdido de mi mismo
la verdad!

¿Es que he muerto sin saberlo,
soledad?
¿es que vivía viviendo 
mi soñar?

Mi voz me llega de fuera,
quién la da?
¿quién es el que así me llama?
Dios sabrá...


Cancionero: diario poético de Unamuno

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