miércoles, 2 de noviembre de 2016

... "Si Dios puede poner a prueba a los hombres, ¿por qué los hombres no pueden poner a prueba a Dios?"


(...) Que los problemas de la menopausia era un cínico recordatorio (o una vejación) que los dioses hacían de la especie humana por haber alargado, quieras que no, su vida en exceso. Apenas cien años atrás, la esperanza de vida no llegaba a los cincuenta años y eran contadas las mujeres que sobrevivían veinte o treinta años a la pérdida de la menstruación. Las molestias que entraña vivir en un cuerpo cuyos ovarios y tiroides han dejado de segregar la cantidad normal de hormonas, y la posible conexión entre disminución del nivel de estrógenos tras el climaterio y la enfermedad de Alzheimer no son cuestiones de importancia capital.

Para la mayoría de las personas asegurarse el sustento diario es una necesidad mucho más perentoria. Claro que, contemplado desde este punto de vista, ¿resulta que el progreso de la medicina lo único que ha logrado, en definitiva, es evidenciar, diversificar y complicar los problemas de la especie humana? (...)
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Fragmento del libro "Después del terremoto"
  (Haruki Murakami)

(...) Si Dios puede poner a prueba a los hombres, ¿por qué los hombres no pueden poner a prueba a Dios? (...)

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