jueves, 26 de enero de 2017

... Confusión y estupor


Cuando un cuerpo se encuentra expuesto al frío, el organismo estrecha los vasos sanguíneos menos importantes para dirigir mayor cantidad de sangre a los centros vitales. Las partes que dejan de recibir sangre (dedos, orejas, labios párpados...) se enfrían más rápidamente, adquiriendo rigidez. La cabeza, por su forma, pero también por la gran cantidad de piel empleada en el tapizado de la calavera, es por donde más calor se pierde. 

De entre los males causados por la exposición al frío, el más común es la hipotermia, que consiste en una temperatura corporal anormalmente baja. De no actuar rápidamente, proporcionando a la víctima alimentos y mantas, el frío puede rebasar la frontera de la piel y afectar a los órganos internos. Cuando rompe las defensas del cerebro y entra como una aguja helada en sus zonas sensibles, produce estados de delirio o confusión, también de estupor. Por ello, aunque la persona permanezca consciencte, puede dar muestras de desorientación. Si tiene sitio para caminar, lo hará de forma errática, con la mirada perdida, como si buscara un lugar inexistente en la dimensión que se mueve. Tampoco es raro que confunda la actualidad con el pasado o que crea que se encuentra en un lugar distinto del que está.

La hipotermia entra en el cuerpo de puntillas. Cuando adviertes que está en tu piel, seguramente ya ha dañado a varios conjuntos de células. En palabras médicas "las víctimas comienzan sintiendo un frío muy intenso, tiritan primero y luego sufren convulsiones, la sangre comienza a bajar de 35º y los músculos comienzan a agarrotarse hasta que llega una parada cardiorrespiratoria".

El titular de esta noticia aseguraba que los que se salvaron (navegando en patera) lo hicieron gracias al calor que se daban unos a otros, pues iban abrazados. Dentro de los próximos años, la única posibilidad de que se salven ellos y nosotros es que nos abracemos. Los veríamos con claridad de no ser por el estado de delirio confusión y estupor en el que hemos caído.
..........................................
Fragmento: El ojo de la cerradura (Juan José Millás)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Puedes dejar un comentario