viernes, 26 de mayo de 2017

... De qué hablo cuando hablo de correr


<<...Cuando escribo una novela larga dejo de escribir en el preciso momento en que siento que podría seguir escribiendo. Si lo hago así, al día siguiente me resulta mucho más fácil reanudar la tarea. Creo que Ernest Hemingwa también escribió algo parecido, del estilo de "continuar es no romper el ritmo" Una vez que ajustas tu ritmo, lo demás viene solo. Lo que sucede es que, hasta que el volante de inercia empieza a girar a una velocidad constante, todo el interés que se ponga en continuar nunca es suficiente.

Lo mismo cabe decir del trabajo. En la profesión de novelista (al menos para mí) no hay victorias ni derrotas. Tal vez el número de ejemplares vendidos, los premios literarios, o las buenas o malas que sean las críticas constituyen una referencia de los logros obtenidos, pero no los considero una cuestión esencial. Lo más importante es si lo escrito alcanza o no los parámetros que uno mismo se ha fijado, y frente a eso no hay excusas. Ante otras personas, tal vez, no pueda explicarse en cierta medida. Pero es imposible engañarse a uno mismo.

Para un creador la motivación se halla, silenciosa, en su interior, de modo que no precisa buscar en el exterior ni formas ni criterios...>>
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Haruki Murakami

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