sábado, 3 de junio de 2017

Arte



Arte nos presenta a tres amigos bien situados, que ponen en peligro su relación a causa de una divergencia de opiniones sobre... el arte. ¿Quién no ha sentido alguna vez unas ganas locas de reírse o de gritar como si le hubieran estafado ante lo que considera el último ultraje o montaje o publicitario sobre la nada que nos presenta cierta vanguardia? Uno de los amigos acaba de adquirir un cuadro de aproximadamente un metro sesenta.

La compra desencadena un debate sobre la pintura y el arte en general, una puesta en perspectiva del fenómeno de la creación y, en consecuencia, de las distintas maneras de percibir el mundo. La desproporción entre la causa y el efecto, en la discusión, provoca una serie de altercados violentos y desmesurados que producen finalmente risa. Una risa que surge constantemente de nimiedades -de un tono de voz demasiado condescendiente para el gusto de uno, de la expresión de una grosería insoportable, por parte del otro-, y esas nimiedades son las que hacen que todo se altere y acaben con toda posibilidad de comunicación.

¿Hay que elevar al artista a la categoría de divinidad, como hace uno de los personajes de la obra, o es mejor no creer en nada, como propugna otro? Por medio de situaciones incesantemente cómicas, los actores no cesan de dirigirnos sus preguntas . ¿Qué valor hay que otorgar a nuestra percepción de los seres y de las cosas? ¿Hay un pensamiento que se oculta y que intentamos desesperadamente aprehender? En definitiva, ¿no es la aventura humana la revelación del fracaso perpetuo de nuestras aspiraciones y el aviso de nuestros límites?

En un juego dramático que rechaza representar la anécdota, se revelan las grandes preguntas que se plantea la sociedad moderna: una  sociedad de mercado en la que el dinero es la referencia de calidad, en la que el compromiso no está dictado por la defensa de unos ideales sino por la defensa de los intereses particulares. Y, al final, el valor de los individuos no reside en lo que son, sino en lo que se puede hacer con ellos. Unos retos, un gran debate público, presentados en forma divertida en la tribuna de un teatro que brilla por su vivacidad y su humor.
.........................................................
Prólogo de Josep María Flotats

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Puedes dejar un comentario