viernes, 16 de junio de 2017

... El peaje de la vida


 <<... El racismo encarna siempre una voluntad de poder. Es más un reflejo de dominación que de protección. El miedo no está en el origen de la actitud racista: es más bien su complemento. Pues en la voluntad de poder hay una necesidad imperativa de protegerse. En España, el chivo expiatorio tradicional es el gitano. El racismo hacia el gitano forma parte de la estructura primaria de los prejuicios. Es un racismo de poder, de miedo, de fascinación y de rechazo. En resumen, un verdadero racismo. Al gitano vienen ahora a unírsele en este infierno el moro y el negro, que a su vez se encuentran allí con el sudaka. El racismo habita en los prejuicios. Lo crea como juicios. Tiñe la mirada. Guia la actitud social. Puede ser salvaje o "amable". Violento o afectuoso. Entre la agresión física y la broma existe una distancia real, pero comparten el mismo camino. Está presente también en el lenguaje...>>

<<... Resulta explicable así que unas perspectivas económicas tan prometedoras hayan azuzado los deseos de meter baza en el pringue de caballeros intachables del fuste de Jesus Gil y los próceres del Grupo Independiente Liberal. Como adivinó Gonzalo Correas en su Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), "nunca nos ha de faltar un Gil que nos persiga" , buen lector de clásicos, el alcalde de Marbella y presidente del Atlético de Madris se ha lanzado desde sus feudos de la Costa del Sol a la conquista de Ceuta, Melilla y La Línea, a fin de acrecentar su honra y enhestar su fama. Mientras el hijo del presidente fundador del GIL aspira a transformar a Ceuta en Hong Kong y anuncia su intención de construir un aeropuerto sobre el mar, potencias el casino y otras muchas maravillas que dan un pasmo, Cris Lozano, un hotelero con negocios en Marbella, esposo, por más señas, de la modelo Jacqueline de la Vega -una de las figuras estelares de ¡Hola! y otras revistas de acrisolado prestigio intelectual y moral-, se presenta como el hombre más idóneo para multiplicar en progresión geométrica los ya increíbles portentos que acaecen en Melilla. Todo Gran Carnaval exige la entronización de su reina, y el de nuestras plazas de soberanía aconseja subir al podio a las candidatas más beneméritas. La lucha deberá ventilarse así entre la ya citada Jacquilene de la Vega y la abnegada defensora de Gil y el Gil, espejo de nobleza y altruismo, Gunilla von Bismarck...>>
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Fragmento del libro "El peaje de la vida" de Juan Goytisolo.

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