miércoles, 28 de junio de 2017

... Malditos adultos


Yo iba en el autobús, Lucy también. Ella me dijo cómo se llamaba, cuando yo, sin saber qué decirle creí necesario hablar con ella de lo que fuera. La niña tenía las lágrimas colgando de las pestañas, y luchaba por sujetarlas, porque no bajaran rodando por las mejillas. No lo consiguió.
-¿Puedo ayudarte? -le dije bajito.
-No -dijo Lucy
Le temblaba la voz.
-Me llamo Lucía -dije yo.
-Yo también -dijo ella- me dicen Lucy
-Tenemos un nombre precioso, no sé si te has parado a pensarlo, es uno de los nombres más bonitos que existen en el mundo, está lleno de luz.
Lucy sonrió apenas.
-¿Y cuántos años tienes Lucy, 10, 11?
-Huy, no. Acabo de cumplir 13.
-Pues pareces más pequeña.
Lucy volvió a esbozar una tímida sonrisa.
-¿Puedo saber por qué está tan triste una chica tan jovencita y tan guapa?
-Bueno..., sí. Me he escapado de la boda de mi padre -hablaba entre sollozos-, él se ha casado con una mujer que no es mi madre.
-Entiendo. Eso te ha entristecido.
-No, eso no. Mi padre, nada más verme aparecer en la ceremonia, me cogió por un brazo, me llevó a un sitio apartado y me ordenó y me rogó, que si alguien me preguntaba, quién era yo, dijera que era sobrina del novio, y, que tuviera cuidado en que no se me escapara un "papá" que él, allí en la boda, era mi tío. Y me vine a coger el autobús para irme a casa, a casa de mis abuelos maternos.
"Malditos adultos obstinados en vivir por encima de todo" Solo lo pensé, no pude pronunciarlo, no quería herir más a la niña. Solo pude acompañarla a casa con su consentimiento.

2 comentarios:

  1. Es una versión tierna de la realidad. Una verdadera alegoría de cómo el adulto miente al mundo sin importarle las consecuencias, a quién afecta o a quién hiere. De cómo se desocupa de las cosas que realmente importan; los hijos pagan las consecuencias, las hipotecas emocionales y las deudas morales que no se les borrarán nunca de la memoria. Me gusta Isabel porque parece que no cuenta nada relevante y sin embargo hay una actualidad ancestral.

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  2. Siempre me impresiona tu capacidad analítica. Todo eso que dices en tu comentario es lo que yo quería contar, pero solo me ha salido este pequeño relato. Y lo escribí hace tiempo, porque veo, cada vez con más frecuencia, estas o similares acciones de adultos y también esos daños en los niños. Gracias y muchos besos maestro Antonio.

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