lunes, 30 de octubre de 2017

... Cartas al destino


... Aquí estoy en la madrugada de los días, escribiéndote destino. Cartas al destino en el silencio de las primeras luces de la mañana, en mi cuarto de Shanghái. Volcándome en mi bloc de notas, mientras el sol va tomando altura y por la ventana se cuela cierto aroma a glutamato mezclado con sonidos de música relajante, los vecinos de la comunidad hacen Tai Chi, Chi Kung en el parque de abajo entre  las sombras de la espesura de los árboles... 

Y esa presión, de nuevo, en mi mano derecha, en la palma, en el dorso, enlazando mis dedos en otros dedos, mi palma en otra palma, mi dorso en otro dorso, esa presión dirige ahora mi bolígrafo azul metalizado con la fuerza de dos manos, la mía y otra..., y es como si mi boli escribiese solo, y las palabras fluyen por el cuaderno a toda prisa, corriendo por el interlineado como sin tiempo, llenando una y otra línea, y otra, y otra página. Ya no existo, escribe...

Ya no existo, escribe, ya no estoy en el mundo de los vivos. Alguien me ha pensado, alguien a quien yo deseaba mucho, a quien he buscado mucho, a quien he extrañado mucho, a ti que has vivido sin mí, a ti y a mí que hemos vivido sin nosotros... Cuántas preguntas al aire, al viento que va y viene tocando todos los recovecos del mundo. Cuántas veces los pensamientos se han ido hasta donde el horizonte termina, hasta la línea infinita y circular, entre todos sus giros, entre los giros de la madre Tierra ..., buscándote.

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