lunes, 20 de noviembre de 2017

... No tienes nada que ver con las cosas de mi mundo



No tienes nada que ver con las cosas de mi mundo;
y sin embargo mi mundo ya eres solamente tú.

Llegaste a mí
como una luz, como una primavera nueva, como un mes de abril,
como una lluvia de verano, como un agua fresca en el calor,
como una sombra en el camino, como una canción.

Y el corazón,
saltó de miedo, de locura, de felicidad y de pasión;
ya no recuerda la locura de la soledad y del desamor,
se convirtió la noche oscura en un radiante sol.

No tienes nada que ver con lo que siempre soñaba,
y sin embargo mis sueños ya son solo para ti.
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Jose Manuel Soto

jueves, 16 de noviembre de 2017

... Enamorarse


<<... Pasó la noche y la mañana en un estado de inconsciencia total, sintiéndose completamente al margen de las exigencias materiales de la vida. No había comido en todo el día, llevaba noches sin dormir, completamente desligado de su cuerpo: se movía sin ningún esfuerzo de sus músculos y se creía capaz de todo. Estaba convencido de que, en caso de que fuera necesario, podía echar a volar o mover la esquina de una casa. Pasó el resto del tiempo paseando por las calles, consultando el reloj a cada momento y volviéndose a uno y otro lado.

Y lo que vio entonces no volvió a verlo nunca más. Lo que más le llamó la atención fueron los niños que iban al colegio, unas palomas azules, que bajaban volando de los tejados a la acera, los bollos espolvoreados de harina que una mano invisible había puesto en un escaparate. Esos bollos, esas palomas y esos niños parecían venidos de otro mundo. Y todo sucedía al mismo tiempo: un muchacho se acercaba corriendo a una paloma Y le miraba con una sonrisa en los labios; la paloma agitaba las alas y echaba a volar, centelleando a la luz del sol, a través del fino polvo de nieve que temblaba en el aire; y un olor a pan recién horneado salía del escaparate, donde de pronto aparecían los bollos. 

Y la impresión de conjunto era de una belleza tan asombrosa que él reía y lloraba de alegría. Después de dar un gran rodeo volvió de nuevo al hotel, puso el reloj delante y se sentó a esperar que dieran las doce para ir a su encuentro, como habían quedado. El trineo era alto y ligero...>>
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Ana Karenina  (León Tolstói)

jueves, 2 de noviembre de 2017

... Porque estoy viva


<< ... Tengo 63 años... Porque estoy viva.
Puedo sentir, tocar, ver, oír y oler; cuidar de mí misma: Hay campanillas de febrero floreciendo en el jardín y la primavera está en camino. Lo puedo ver. Observar el milagro anual y sentir que el sol va saliendo más cálido a medida que transcurren las semanas. Y como estoy viva, veré el desarrollo de todo eso y formaré parte de este milagro.
Recordó la anécdota del entrañable MAURICE CHEVALIER. "¿Cómo se siente uno al cumplir setenta años?",  le preguntaron.
"No demasiado mal. Sobre todo si tenemos en cuenta la otra alternativa."
Pero Penélope se sentía mil veces mejor que "no demasiado mal." Ahora, vivir ya no será solamente la existencia que uno daba por garantizada, sino que se había convertido en una prima, un regalo, donde cada día que pasaba era un experiencia para saborearla. El tiempo no dura siempre. No debo desperdiciar ni un solo momento, se prometió. Nunca se había sentido tan fuerte, tan optimista. Como si fuese joven otra vez, como si empezase de nuevo y algo maravilloso estuviese a punto de ocurrir...>>
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Rosamunde Pilcher  "Los buscadores de conchas"

... Llegarán, no para pintar la bahía



<<... Yo y mi generación y la generación siguiente hemos llegado todo lo lejos que podemos llegar. La perspectiva de la revolución que va a tener lugar en el mundo del arte es algo que me llena de enorme excitación. Me gustaría ser de nuevo un hombre joven solo por esa razón. Poder ver todo lo que va a pasar. Porque un día llegarán. Al igual que llegamos nosotros. Jóvenes con brillantes sueños, profunda percepción y con enorme talento. Llegarán, no para pintar la bahía, el mar, las barcas y los malecones, sino el calor del sol y el color del viento. Un concepto completamente nuevo. Gran estímulo. Gran vitalidad. Maravilloso. Y yo habré muerto antes incluso de que empiece...>>
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Rosamunde Pilcher  "Los buscadores de conchas"

miércoles, 1 de noviembre de 2017

La leyenda del hilo rojo del destino y la luna


Existen muchas leyendas asiáticas y en particular leyendas japonesas. Son variantes de una hermosa creencia que merece ser compartida. Esta es una de ellas.

1. La leyenda del hilo rojo del destino y la luna

La primera variante, la leyenda china, versa acerca de un anciano milenario que habita en la luna y que, cada noche sale en busca de almas que habitan en la Tierra que están destinadas a juntarse.
Cuando las encuentra y se da cuenta que son la una para la otra, las une con un hilo rojo para que no se pierdan, para que no se separen nunca. Para que un día, ese hilo empiece a tirar uno del otro para propiciar el esperado encuentro. Y entonces...  ¿qué ocurrirá? Solo los que estén amarrados por ese hilo, podrán saberlo.

 «Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper».

"Cuando las almas se tienen que encontrar, el destino acerca los mundos, borra la distancia, une los caminos y desafía a lo imposible"

lunes, 30 de octubre de 2017

... Cartas al destino


... Aquí estoy en la madrugada de los días, escribiéndote destino. Cartas al destino en el silencio de las primeras luces de la mañana, en mi cuarto de Shanghái. Volcándome en mi bloc de notas, mientras el sol va tomando altura y por la ventana se cuela cierto aroma a glutamato mezclado con sonidos de música relajante, los vecinos de la comunidad hacen Tai Chi, Chi Kung en el parque de abajo entre  las sombras de la espesura de los árboles... 

Y esa presión, de nuevo, en mi mano derecha, en la palma, en el dorso, enlazando mis dedos en otros dedos, mi palma en otra palma, mi dorso en otro dorso, esa presión dirige ahora mi bolígrafo azul metalizado con la fuerza de dos manos, la mía y otra..., y es como si mi boli escribiese solo, y las palabras fluyen por el cuaderno a toda prisa, corriendo por el interlineado como sin tiempo, llenando una y otra línea, y otra, y otra página. Ya no existo, escribe...

Ya no existo, escribe, ya no estoy en el mundo de los vivos. Alguien me ha pensado, alguien a quien yo deseaba mucho, a quien he buscado mucho, a quien he extrañado mucho, a ti que has vivido sin mí, a ti y a mí que hemos vivido sin nosotros... Cuántas preguntas al aire, al viento que va y viene tocando todos los recovecos del mundo. Cuántas veces los pensamientos se han ido hasta donde el horizonte termina, hasta la línea infinita y circular, entre todos sus giros, entre los giros de la madre Tierra ..., buscándote.