martes, 10 de febrero de 2015

... Son de amores

 



A mediados de los setenta los floristas, los joyeros, la radio, la televisión y los "cortesingleses"  pusieron de moda el día de San Valentín. En las vísperas del catorce de Febrero, los escaparates se decoran con grandes corazones rojos atravesados por una flecha que gotea lágrimas de sangre.  Las floristerías y  los quioscos callejeros  se cuajan del color rojo, rojo oscuro y rojo aterciopelado de las rosas para San Valentín que, habrían de ser rojas. "Dígaselo con flores". Rezaban los carteles en los despachos de floristería.
Para dar mas notoriedad al ambiente, en la televisión nos muestran el  Empire State de Nueva York iluminado con un corazón rojo que luce por todo Manhattan y sus alrededores. La radio y la tele nos inundan con eslóganes de "Hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana"  Este era el verdadero signo de amor, una medalla de oro de un tamaño considerable en peso y quilates.  Los chicos de entonces se  pluriemplean para poder regalar la medalla del amor a su novia.
Años más tarde inventan otra medalla que pueden comprar hasta los chicos de Instituto con su paga semanal. Es de plata con forma de corazón y partido por la mitad, un regalo para dos, cada uno se cuelga del cuello su otra mitad. 
Y aquel adolescente que, se gastó lo que no tenía, en un precioso ramo de rosas, creyendo, que era eso lo que necesitaba para que ella le hiciera caso...
O aquella chica que madrugó ese día para que apenas la viese nadie regalarse, a sí  misma, una rosa roja que paseó, de la mano, por todos los autobuses de la ciudad, y cuando se hizo la noche, lloró a solas sentada en la cocina  junto al cubo de la basura, mientras, pétalo a pétalo, deshojaba la rosa  aterciopelada.
Y esa pareja, que no son pareja porque, entre ellos, se interponen catorce años de diferencia y a uno no le importa en absoluto, pero a la otra la puede el pudor, y así va pasando el tiempo, hasta que descubren que San Valentín bajará a la tierra y hará mil milagros.  En sintonía ella y él lo atraen en sus sueños y le cuentan y le explican su impedimento.  Y San Valentín, llega, y entre los novecientos noventa y nueve milagros más se lleva al chico al futuro y le pone siete años, se lleva a  la chica al pasado y le descuenta otros siete y les crea un presente o algo así.
Y aquel otro caso, y otro más que habla de un amor muy grande, y ese que fue de aquella manera y tantos otros de desamor en el tiempo  de los tiempos y tantos más.
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De cara a este fin de semana nos estrenan "Cincuenta sombras de Grey"
Pues eso, que no debe ser lo mismo, que tiene que haber una gran distancia entre vaciar el cuerpo y llenar el alma. 

domingo, 8 de febrero de 2015

... Una almohada rellena de buenos recuerdos

 
<<...  Luego descubrí que las historias que algunos cuentan de su infancia rara vez se pueden creer.  Alguna gente aporta demasiadas victorias o placees pasados para consolarse, y otros se abrazan a penas, reales o imaginadas, como excusa para aquello en que se han convertido>>.
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LILLIAN HELMAN, Pentimento

martes, 3 de febrero de 2015

Vínculos

 
<<...La amistad entre los dos muchachos era tan seria y tan callada como cualquier sentimiento importante que dura toda la vida.  Y como todos los sentimientos grandiosos, también contenía elementos de pudor y de culpa.  Uno no puede apropiarse de una persona y alejarla de todo los demás sin tener remordimientos...>>
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SÁNDOR MÁRAI, El último encuentro