viernes, 29 de mayo de 2015

... Hablar por hablar



Expulsados del entorno por esas distancias de las que hablaban. No solo por alejamientos espirituales, había otras distancias. Desde aquí se percibían como un desafecto, como una indiferencia, como un desinterés, como una falta de confianza. Le aburría todo lo que no fuera hablar de uno mismo. Tampoco podían hablar de manera confidencial de las cosas de su vida, no existía ese derecho...
Conversaciones sin alma, mecánicas, solo ruido ¿qué sentido tienen?

domingo, 24 de mayo de 2015

... Una amputación invisible



Cuando me di cuenta, en el pasillo de un supermercado, de que había perdido el móvil, sufrí un ataque de sudor, pero no de sudor frío, como en las novelas de terror, sino un sudor caliente.  Mi cuerpo padeció un cambio climático que se tradujo en un calentamiento general de la corteza.  Tenía a la vez un sentimiento de extrañeza e incredulidad como si acabara de sufrir la amputación violenta e indolora de un órgano.  Pasada la primera oleada de calor, revisé de nuevo los bolsillos de la chaqueta e investigué su forro sin ningún resultado.
Noté que la gente comenzaba a mirarme y comprendí que mi expresión debía de ser la de un loco. No podía explicarles que mi alteración se debía a la amputación del móvil porque no lo entenderían.  No había herida, no había sangre, no había señales externas de violencia.  Solo quien ha perdido un teléfono móvil tan inteligente como el mío sabe de lo que hablo. No exagero si digo que mi móvil era un órgano más de mi cuerpo, no tan importante como el hígado o los riñones, pero más valioso que el apéndice o la vesícula biliar.  En los viajes me hacía sentirme conectado con mi casa.  En casa, me conectaba con el exterior  (...)
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Fragmento del libro "Los objetos nos llaman"
Juan José Millás

miércoles, 6 de mayo de 2015

... Yo te gusto




"Yo te gusto y represento algo para ti,
porque en mi interior hay algo que
responde a tu ser y te comprende (...)
Yo te gusto porque he roto tu soledad,
te he recogido precisamente ante la puerta
del infierno y te he despertado de nuevo."
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Hermann  Hesse - El Lobo Estepario.

sábado, 2 de mayo de 2015

... La dependiente y ella misma


<<... La dependiente sufre de baja autoestima y adolece de carencia afectiva. La dependiente, como diría Woody Allen, tiene su nivel de autoestima un puntito por debajo de la de Kafka.  O sea, que se ve a sí misma como una cucaracha.  No espera ni echa a faltar el cariño real de su pareja porque tampoco lo siente hacia sí misma, y generalmente tampoco lo ha recibido de las personas más significativas a lo largo de su vida (padres, hermanos, familia en general, profesores...). Por eso tiene tanto miedo a la soledad.  Porque nadie soporta quedarse a solas con alguien a quien no aguanta.  El autoconcepto es también bajo por simple coherencia con la autoestima, aunque esto en ocasiones no es así en tanto pueden desarrollar habilidades en las cuales adquieran confianza y seguridad (por ejemplo, en en área laboral)...>>
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Fragmento del libro, "Ya no sufro por amor"
Autora:  Lucía Etxebarría