jueves, 23 de febrero de 2017

... Verdugo de sí mismo



<<... La ira que promueve la tirantez, la palabra de la que se arrepentirá, los celos que lo llenan todo, como una terrible enfermedad que hubiera entrado en una casa y solo de la cual, en adelante, fuese posible hablar. La ira que acabará por destruir lo poco que ahora existe, transformado el amante en verdugo de sí mismo. Entonces es cuando éste se siente culpable por su terquedad, por su falta de comprensión, por los rechazos de blandura que, alguna vez y por causas desconocidas, se despierta débilmente en el que ama. Y esa conciencia de culpabilidad y ese rencor, que son hijos del amor, acaban -el amante lo sabe, lo huele por el aire- por devorar al amor que los produjo. Y se queda solo el amante diciéndose: "Me ha abandonado", cuando es él quien ha expulsado al que amaba con recriminaciones, con excesos, con imprevistas furias que el otro nunca comprendía, que al otro le parecieron insoportables y fingidas. Porque el amante es como un insensato que quisiera llevar, colgado de su cuello continuamente, el mar dentro de un minúsculo guardapelo...>>
................

Fragmeno Anonio Gala, Cuaderno  de Amor